1. Revisar solo los artefactos
El mantenimiento no debe limitarse a comprobar si una cocina o terma enciende. También deben evaluarse los componentes de la instalación incluidos en el alcance del servicio.
2. Cambiar piezas sin diagnóstico
Reemplazar un regulador, manguera o válvula sin identificar la causa de la anomalía puede dejar el problema original sin resolver.
3. Ignorar la ventilación
Las condiciones de ventilación y evacuación de productos de combustión deben revisarse cuando correspondan. Una instalación puede presentar problemas aunque las tuberías no tengan fugas.
4. Utilizar componentes incompatibles
Los materiales, reguladores, conexiones y accesorios deben ser adecuados para el combustible, presión, capacidad y condiciones de instalación. No se deben mezclar componentes sin comprobar su compatibilidad.
5. Omitir las verificaciones necesarias
Después de una reparación o modificación deben realizarse las pruebas y comprobaciones exigidas por el procedimiento y la normativa aplicables. No debe asumirse que una unión está en condiciones seguras solo porque no presenta una fuga evidente.
6. No documentar el trabajo
La falta de registros dificulta conocer qué se intervino, qué observaciones quedaron pendientes y qué verificaciones se realizaron.
7. Intervenir fuera del alcance autorizado
Los trabajos deben ser ejecutados por personal que cuente con la inscripción, competencia y alcance requeridos para la actividad. La categoría del instalador no debe interpretarse como autorización ilimitada para cualquier instalación.
Normativa aplicable
La referencia técnica depende del combustible y del tipo de instalación. En gas natural deben considerarse las NTP correspondientes y el RNE EM.040. En GLP deben aplicarse su reglamento y normas técnicas específicas.
Solicita una evaluación responsable
Una revisión debe identificar el estado real de la instalación y sustentar las acciones recomendadas. Podemos orientarte sobre el alcance técnico necesario para tu inmueble o establecimiento.